viernes, 9 de noviembre de 2012

Cuidar a los maestros.




Vocación es sinónimo de llamada. 
Un maestro nace en el instante mismo en el que siente que la Vida le hace una llamada a través de los niños.
Ser maestro es decidirse a redescubrir la vida y el mundo, cada día, cada mañana, en los ojos abiertos de los alumnos.
Ser maestra es estar decidida a avivar en cada instante, con la brisa de cada respiración, el fuego de la pasión y de la entrega. 
La pasión brota espontáneamente cuando se ama lo que se hace.
Un maestro de vocación siente que no ha elegido su profesión sino que la Vida le ha elegido para esta tarea. Una tarea que vive como misión: sabe que lo que le gusta hacer, lo que verdaderamente ama, es también lo que el mundo necesita y le pide.
La maestra es capaz de poner los misterios más grandes del universo en la pequeña mano abierta de un niño. Y hacerlos accesibles, no tanto para ser desvelados o comprendidos cuanto para ser amados.
Un maestro de co-razón sabe postrarse, humildemente, ante la grandeza y sabiduría del alumno que tiene delante.
Todo maestro es un buscador de tesoros, entregado a la aventura de explorar y descubrir las piedras preciosas que contiene el corazón de cada ser humano.
El de maestro es un oficio peculiar: es médico del alma, enfermero de los pesares del corazón, escultor de caracteres, arquitecto del edificio de la personalidad de sus alumnos, sembrador de futuro, recolector de presente, abogado defensor de las causas nobles y justas que se dirimen en el aula o en el patio de recreo.
Por todo esto, una sociedad sana e inteligente reservaría el magisterio a los mejores: no a los que más saben, sino a los que más aman; no a los más listos, sino a los más sabios.
Cada mañana, las familias entregan lo que más aman en las manos de sus maestros. Cuidar de los maestros es cuidar a ese paciente agricultor que hará posible que cada niño, cada niña puedan ser cosechados por la Vida como fruto abundante, sabroso y que alimenta.
Texto del libro: 
MI ALEGRÍA SOBRE EL PUENTE.  Mirando la vida con los ojos del corazón
                                                                              JOSÉ MARIA TORO
            Autor de EDUCAR CON CO-RAZÓN (15ª ed.) Editorial Desclée.

4 comentarios:

  1. Hoy te leo maestro, y me alegro de que sea hoy cuando lo leo, porque hoy una grandisima compañera ha sido mal-tratada por una madre, una compañera que trabaja como nunca vi trabajar a un compañero de este gremio nuestro, que ama su profesion y a sus niños, que dedica dia y noche a su tarea... y, una madre, ha sido hoy capaz de cuestionarla, a ella y a su trabajo y de faltarle el respeto de una forma despechada (la ignorancia siempre tan atrevida).
    Mañana, Jose María, este escrito estará en sus manos, porque lo merece.
    Gracias.

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  2. Sabias palabras, como todas las que escribe. No hay mejor manera de definir a un maestro. Gracias por compartirlo con el mundo.

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  3. Gracias, has expresado con palabras lo que vengo sintiendo hace mucho. Gracias de nuevo.

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