viernes, 14 de septiembre de 2012

La incorporación dermoética.



Es éste un anuncio publicitario que sirve de presentación pública de una nueva “empresa” que propongo y presento como una oferta alternativa a uno de los emporios económicos de mayor crecimiento en los últimos años: la corporación dermoestética.

La incorporación dermoética es una “empresa”, no en el sentido de negocio sino en el de ocupación, tarea, labor o cometido. 
No tiene sede, ni logotipo, ni administradores ni libro de cuentas. 
No se publicita ni financia sus servicios, simplemente porque está al alcance de todos y porque nunca la imposibilidad económica es un criterio de exclusión para poder hacer uso de sus servicios.

No es una “compañía”, pero promueve la convivencia; no es una “sociedad” pero hasta el más mínimo de sus movimientos tiene un carácter y proyección social.

No es una “firma”, porque su quehacer es básicamente humilde y anónimo.

No realizamos ningún lifting o estiramiento de arrugas sino que invitamos a nacer de nuevo y a vivir con dignidad y agradecimiento la edad que se tiene.
 
No cuidamos de la apariencia sino de la presencia de la persona, como modo de presentar su esencia, sus mejores energías, sus sentires más humanos y sus aspiraciones más elevadas.

Lo que instalamos son procesos de reconstrucción de nuevos “cielos” y no aires acondicionados que simplemente permitan seguir respirando y viviendo, pero en el mismo infierno.

Fomentamos un mirar y escuchar el cuerpo por dentro y no un cuerpo que sea sólo mirado y admirado por fuera.

No hacemos ninguna prótesis..... tan sólo ayudamos a quitar lo que sobra y lo que  impide desarrollar y expresar lo mejor que somos.

No sometemos el cuerpo a la más mínima agresión. Lo cuidamos con la reverencia y respeto que exige su carácter de expresión del Espíritu.

No lo recubrimos de botox o silicona sino de luz y energía. No lo marcamos con ningún tatuaje sino que lo ungimos con el sello de nuestra "divina humanidad".

El cuerpo no es un escaparate sino un templo sagrado. Es el “topos” de la expresión y manifestación de la verdadera naturaleza humana y espacio para la epifanía de la Belleza.
Es un espacio para que se reflejen en él las cualidades del “adentro” y no una pantalla de destellos de última moda. 

Nuestros tratamientos no quieren sino hacer de la piel el envoltorio sano de un tesoro santo y favorecer que sus poros no rezumen sino paz, amor y alegría.
                          



JOSÉ MARÍA TORO 
Extraído del libro LA SABIDURÍA DE VIVIR. 
Editorial Desclée (3ª edición), págs. 113-114.





1 comentario:

  1. Mira todo lo que hay en este bendito Universo y uno se lo pierde !!!!!!Recién conozco a José María Toro !!!!!Cuánta belleza ha de haber en su alma para expresar lo que él llama la "dermoetica" Apenas he leído algún escrito suyo,más adelante podré opinar.

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