lunes, 28 de enero de 2013

Oda al maestro que aprende


ODA AL MAESTRO QUE APRENDE.



Sólo podemos llamar maestro a quien nunca pierde su condición de alumno porque educar es el oficio de aprender, enseñando.



Un maestro nunca impone lo que sabe, lo pone ante los ojos del alumno para que la llama del interés y del entusiasmo prenda en su alma.



Un maestro conduce a sus alumnos hacia la fuente de su propio conocimiento, les descubre sus pozos interiores y les muestra los veneros de otros a los que pueden acudir cuando los propios se secan.



El maestro enseña a amar lo que aún no se conoce, a respetar y honrar el conocimiento, cierto o no, que hasta el momento asentó nuestras comprensiones y afectos para con el mundo.



La sabiduría de un maestro no niega la del alumno sino que la respeta, la alienta, la fecunda y la libera. No hace por el alumno sino que hace del alumno un maestro de sí mismo, arquitecto del edificio de su vivir que erige sus construcciones cotidianas sobre los sólidos pilares de los valores humanos que más nos ennoblecen y dignifican.


Un maestro cultiva con las semillas de lo que él sabe el conocimiento original y sagrado de sus pupilos y no invita a la repetición sino a la recreación y a la creatividad.



El maestro de corazón despierta al poeta, al amante, al mago, al rey y al guerrero que duermen en los sueños de las almas que, cada día, se sientan ante él en sus pupitres y le miran. Más que ofrecer datos o informaciones prepara espacios y tiempos para las revelaciones, muestra las ideas como latidos de un corazón enamorado de la vida y del mundo y transforma los contenidos en continentes para la belleza.

JOSÉ MARÍA TORO. Maestro. Escritor. Formador y conferenciante.
Autor, entre otros, de "Educar con Co-razón" (13ª ed.), "La Sabiduría de Vivir" (3ª ed.) y
"Descanser. Descansar para Ser" (2ª ed.) publicados por la Editorial Desclée de Brouwer.


Información SOBRE EL AUTOR:
http://www.edesclee.com/index.php/manufacturers,567
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TWITTER: @josemariatoro
Canal Youtube: http://www.youtube.com/jomato1961

miércoles, 23 de enero de 2013

La desconexión tecnológica.¿Conectados o Desconectados?

Conectados o Desconectados.La desconexión tecnológica.
Una mirada crítica sobre la fascinación de lo virtual.

                                     Música: "Rada" (Two steps to hell)

Dotemos de conciencia y corazón a las nuevas tecnologías.

Para una presencia más consciente en la realidad cotidiana y recuperar la comunicación con aquello y aquellos que están junto a nosotros.

A veces nos conectamos a los nuevos dispositivos electrónicos para desconectarnos de nosotros mismos.

Seguimos en contacto, humanizando y dignificando la tecnología con un uso consciente y constructivo que brote desde el corazón.

Dotemos de ALMA a esta red que nos une y evitemos que podamos acabar "atrapados" en ella.

Conéctate a la Vida.
Toca más la cara, las manos, el cuerpo de quien está junto a ti y aparta los dedos del teclado.
Apaga las pantallas y verás tu rostro reflejado en ellas.
Mira, escucha, toca y contempla la vida que danza a tu alrededor.


 JOSÉ MARÍA TORO. Maestro. Escritor. Formador y conferenciante.
Autor, entre otros, de "Educar con Co-razón" (17ª ed.), "La Sabiduría de Vivir" (4ª ed.)"Descanser. Descansar para Ser" (3ª ed.) , La Vida Maestra (2ª ed.)  y "Mi alegría sobre el puente. Mirando la vida con los ojos del corazón" (2015) publicados por la Editorial Desclée de Brouwer.
Coautor de: MAESTROS DEL CORAZON. Hacia una Pedagogía de la Interioridad. 

Ed. Walters Kluwer.



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martes, 22 de enero de 2013

Resumen del Congreso ” Educándonos en el Ahora. DIÁLOGOS INSPIRADORES “

Encuentro abierto entre la ciudadanía y Claudio Naranjo, Carles Perellada, José María Toro, Carlos González entorno al mundo de la educación para escuchar, compartir y dialogar desde y para la educación.

               EDUCANDONOS EN EL AHORA. DIALOGOS INSPIRADORES

La jornada prometía, y aunque la mañana se despertó somnolienta y aturdida, incluso la lluvia respetó los trayectos hasta llegar al evento.

Una vez allí, caras conocidas, saludos y encuentros a los que añadimos la sensación de apremio para montar el equipo…

Inaugura el evento Claudio Naranjo, en una conferencia íntima, lúcida y cercana. En un tono distendido y llano, expuso en una charla sobre  “Una educación transformadora”,  el saber hacer que solo otorga la sabiduría de la experiencia y la grandeza del ser que lo habita, en una exposición magistral de ideas, cuyo contenido podría resumirse en una reveladora frase:
“Educar es llegar al corazón, vivir en corazón”.

Lo releva en su exposición otro primer espada de la educación: José María Toro.
Inicia su charla con arte, consciencia y re-evolución de ideas con las que pone en movimiento las nuestras.

Con emoción contenida, expone la profundidad del mensaje encuadrándolo en un marco de gracia y desparpajo, transformando en arte el hecho de desmembrar palabras mientras las disecciona, para revelar el sentido oculto de las mismas hasta el momento a los oyentes.
Frases suyas como:

“No hay que vivir sin prisa pero sin pausa, si no con pausas y sin prisas” , “Enseñamos a los niños a colorear dentro de las figuras sin salirse de los bordes para que así sean adultos que no se atrevan a romper los límites cuando crezcan.” ó “Educar es el arte de saber dar para cada cosa el tiempo que cada niño necesita.” 

Eran derramadas como joyas sobre los presentes en un derroche de generosidad, que inspiró a la mayoría abriendo su mente, como resultado de la ruptura de los límites de percepción que bordeaban la “figura”.

Ilustra su exposición, con un vídeo basado en una entrañable experiencia que nos permite re-descubrir el potencial de los niños, relevos que vienen a hacerse cargo de transformar el mundo en el que vivimos.

Le cede el paso a Cristina Escrigas, que con el auxilio de un power point nos expone de forma clara, breve y concisa, un aluvión de conceptos e ideas que nos sacuden la alfombra bajo los pies; y va encendiendo la luz en la oscuridad de la información (o ausencia de la misma), en una multitud de temas engarzados entre sí como cuentas de un collar, descubriendo la interrelación existente entre cuestiones como la educación y la sostenibilidad planetaria,  entre otras…

Cristina, cede el turno de palabra a Carles Perellada, que nos deleita con la narración del valor de los “sueños” como moneda de cambio, de los aprecios generados dentro de una experiencia educativa que abre el corazón y la mente. La apertura de un espacio de conversación desde el corazón, resulta en un conocimiento del otro y uno mismo, en apertura emocional y disolución de los conceptos con que nos auto-limitamos.

Desde la cercanía de una conversación sencilla, desglosa la importancia de la formación y el aprendizaje, del saber escuchar los “no dichos” mediante la audición de las palabras, si no a través de la atenta escucha desde nuestro centro cardíaco.
A resaltar de su exposición, el siguiente concepto extraído de su charla:

La importancia de traer al corazón las dificultades del otro, y la confianza en su potencial, facilita la apertura  de un universo de posibilidades para esa persona.

 Un diálogo entre los ponentes hace remarcar la idea de que hay que “des-aprender” muchos conceptos inoculados desde la cuna, comunicarse con y desde el corazón y que todos somos maestros y alumnos al tiempo…

Tras la pausa para comer, Noemí Paymal recarga las pilas de los presentes en una experiencia de ritmos y reencuentros entre almas. Una explosión de emociones liberadas en la danza final dejan un fresco aliento a su paso, como aperitivo ante otro de los platos fuertes del día, el pre-estreno de la película documental “Entre maestros” dirigida por Pablo Uson, inspirada en el libro de Carlos González: “23 Maestros de corazón”.

Protagonizada por el mismo Carlos y alumnos de una de sus clases, varios de los cuales acudieron al evento, nos aporta una nueva visión de nuestros adolescentes, y la evolución de los mismos mediante el simple cambio de la forma de impartir los contenidos de sus clases, que provocan  la transformación del alumno en maestro,  en una dinámica que brota de forma natural y nos permite ver todos sus potenciales con ojos nuevos.
Experiencias como ésta, nos abren los ojos ante la importancia real del sistema educativo, y de la influencia que éste tiene sobre nuestra “humanidad”.

Finaliza la jornada con un diálogo abierto con todos los participantes, incluidos los alumnos protagonistas del film y los del waldorf-secundaria.

Como guinda del pastel la nariz de un clown, que resume la jornada con una mirada en clave de humor, resaltando las ironías de nuestro sistema vital-educacional, dentro del encuadre del evento.

Yolanda S.J.  http://www.lacajadepandora.eu/2013/01/resumen-del-congreso-educandonos-en-el-ahora-dialogos-inspiradores/

jueves, 17 de enero de 2013

Educar en el asombro. Entrevista a Catherine l'Ecuyer.


Entrevista: Catherine L'Ecuyer, "Educar en el asombro". Para Todos La 2 -22 ene 2013

En un mundo frenético como el nuestro, los más pequeños se han acostumbrado al ritmo de los adultos: son capaces de llevar un sinfín de actividades, siempre deprisa, saltando etapas y disfrutando cada vez menos de su tiempo de ocio. De hecho, hay quien opina que se están perdiendo lo mejor de la vida. Es el caso de Catherine L'Ecuyer, abogada, que nos propone que los pequeños puedan recuperar esos momentos tan esenciales durante su desarrollo.





EDUCAR EN EL ASOMBRO. Diario La Vanguardia. “La Contra 11.1.2013”
Entrevista a Catherine l'Ecuyer, investigadora y divulgadora de temas relativos a la educación.

Un adulto pequeñito
La mente intuitiva es un regalo sagrado y la mente racional es un fiel sirviente. Hemos creado una sociedad que rinde honores al sirviente y ha olvidado el regalo, decía Einstein. A lo que L'Ecuyer, en su ensayo Educar en el asombro (Plataforma), añade: "Matar la imaginación, el asombro y la creatividad de un niño para inculcarle cuanto antes y contra su naturaleza una actitud razonable es típico de una sociedad fría, cínica y calculadora. Hacemos a los niños a nuestra medida. El niño es un adulto pequeñito". Esta abogada empezó a investigar temas relacionados con la educación cuando nació su primer hijo.

Por qué no llueve hacia arriba?!", me preguntó mi hijo.
Qué tierno.
En realidad no buscaba una respuesta, es la manera que tienen los niños de admirarse ante una realidad que es pero que podría no haber sido. El asombro es el motor de la motivación del niño. Chesterton decía...
Un sabio.
... "En cada niño todas las cosas del mundo son hechas de nuevo y el universo se pone de nuevo a prueba". Un niño ve por primera vez el cielo, y estrena el cielo. Crece maravillado por lo que le rodea. Si te fijas, de camino al cole las madres tiran de los niños, sólo las abuelas caminan junto a ellos.

Una observación de la que aprender.
Los niños se paran maravillados porque han visto algo que brilla en el suelo..., y las madres dicen: "¡Deja esa porquería!".

¿Qué hacemos?, ¿llegar tarde al cole?
Lo que sea menos chafar su asombro. El asombro es el deseo de conocimiento, es no dar el mundo por supuesto, por eso debemos educar en el asombro.

¿Y cómo se hace?
El asombro requiere libertad interior. Según Tomás de Aquino, hay dos fases en el conocimiento: la primera es el descubrimiento y la invención, y la segunda, la disciplina y el aprendizaje. Hemos invertido el orden: en las escuelas se aprende de fuera hacia dentro, no de dentro hacia fuera.

El afuera es invasivo.
Sufrimos el síndrome de la sobreestimulación debido a unos cuantos experimentos con ratas: pusieron unas ratas en una jaula oscura y otras en un laberinto con ruedas y rampas. Las segundas resolvían mejor los problemas. Así llegaron a la conclusión de que a más estímulos, más inteligencia.

Entre la carencia de estímulos y el exceso debe haber el punto medio.
Hoy los estudios relacionan la sobreestimulación con problemas de aprendizaje.

Estamos en la era de las pantallas.
Estamos creando niños saturados. Inocentes series infantiles tienen una media de 7,5 cambios abruptos de imagen por minuto. Cuando esos niños se enfrentan al ritmo de la vida real, todo les impacienta y aburre. Existen estudios que relacionan horas de televisión en la infancia con problemas de atención y trastorno del aprendizaje.
 
Hay que recuperar el silencio.

Las pantallas estridentes turban el único aprendizaje sostenible del niño: descubrir el mundo por sí mismo y a su ritmo. Einstein decía que la fórmula del éxito era el trabajo, más el juego, más el silencio. Nunca habíamos tenido tanta información y nunca habíamos aprendido tan poco.

Es una preocupación mundial.
El premio Nobel Herbert Simon decía que la información consume atención de quien la recibe. En consecuencia, una gran cantidad de información crea un empobrecimiento de la atención.

La multitarea es hoy habitual en niños.
Y ya sabemos que dividir la atención la merma. El niño sobreestimulado se convierte en un adolescente que lo ha visto y lo ha tenido todo, tiene el deseo bloqueado.

El sistema educativo tampoco ayuda.
Todos nacemos originales y morimos copias, decía Carl Jung. En lugar de sacar lo mejor de cada uno, el sistema educativo inculca. Y se amolda al supuesto "nuevo ritmo infantil" a base de pantallas. Sin embargo, los altos directivos de empresas tecnológicas de Silicon Valley mandan a sus hijos a un colegio de élite que hace bandera de no utilizar tecnología en las aulas.

¿Un nuevo esnobismo californiano?
Su argumento es que el ordenador impide el pensamiento crítico, y que ya tendrán tiempo de aprender y de gestionar esa herramienta. Hay que evitar que vean la vida como una pantalla en la que suceden cosas, procurar que descubran el sentido a través de la vida real, y respetar su ritmo.

Es lento.
Sí, desde nuestro punto de vista son como caracoles, y sin embargo ellos tienen la clave de la felicidad: vivir con intensidad y asombro cada momento presente. Eso es natural para los niños, no se lo robemos.

Será mi propósito para el 2013.
Si dejamos que vean y vivan cosas que no les corresponden, las etapas se aceleran. La edad de la infancia es la edad del juego, de la imaginación; si no la pasan de pequeños, serán adultos inmaduros.
El consumo, sus mensajes los atrapan.
El consumismo es la forma más letal y directa de matar el asombro de un niño. Cuando saturamos sus sentidos con todo lo que quiere no le dejamos desear las cosas, y así el niño empieza a dar el mundo por supuesto.

... A pensar que todo le es debido.
Sí, que las cosas, o peor, que las personas tienen que comportarse como él quiere, y sus caprichos se convierten en órdenes, y aparecen las pataletas y los enfados a consecuencia de la frustración que le provoca que la realidad no se amolde a lo que desea.
Eso da mucha pena.

Educar en el asombro es educar al niño en el agradecimiento por la vida, por la belleza y el misterio que le rodea.